Algunos historiadores consideran que el diseño gráfico surge al mismo tiempo que la imprenta. Hechos históricos como la Revolución Francesa y la Industrial influyeron en el desarrollo del comercio y la actividad publicitaria. Aspectos políticos, sociales y religiosos de cada época han influido en la evolución o retroceso de los trabajos impresos.

El primer tipo de impresión fue en relieve. Una teoría sobre su invención es que evolucionó desde el uso de los sellos grabados para dejar marcas de identificación. Durante la dinastía Han, en China, se hacían unos sellos llamados chops, que recuerdan a los sellos de goma que utilizamos hoy en día. Esto nos muestra que ellos ya contaban con bloques de madera tallada con los que imprimir.

Se utiliza el término xilografía para designar la impresión de una superficie tallada en relieve que tuvo origen en Asia. Por otro lado, se le llama tipografía a la impresión con trozos de metal o madera independientes, móviles y reutilizables. Cada uno de estos tiene la forma de una letra en relieve sobre una de sus caras. Ambos ámbitos supusieron un gran avance para el diálogo humano y el diseño gráfico que perdura hasta hoy día.

La invención de la tipografía, al igual que la creación de la escritura, supone uno de los avances más importantes de la historia. La escritura brindó a la humanidad un medio de almacenar, recuperar y documentar el conocimiento y la información más allá del tiempo y el espacio. La impresión tipográfica permitió la producción económica y múltiple de una comunicación alfabética. El conocimiento se difundió con rapidez y el analfabetismo fue disminuyendo como consecuencia de este invento notable.

La impresión con bloques de madera grabados apareció en Europa de manera bastante misteriosa. Cuando los cruzados abrieron Europa a la influencia oriental, la impresión en relieve llegó seguida del papel. Los naipes y las estampas religiosas fueron sus primeras manifestaciones. La prueba circunstancial indica que, al igual que el papel, la impresión en relieve a partir de bloques de madera también se desplazó al oeste desde China.

La tipografía móvil

Teniendo en cuenta la disponibilidad que tenían de papeles, la posibilidad de imprimir en relieve gracias a bloques de madera y la demanda creciente de libros, los impresores de Alemania, Holanda Francia e Italia trataron de mecanizar la producción de libros, con medios tales como el tipo móvil. En Aviñón (Francia) el orfebre Procopius Waldfoghel intervino en la producción de “alfabetos de acero” en torno a 1444, aunque sin resultados relevantes. El holandés Laurens Janszoon Coster de Haarlem investigó el concepto de tipo móvil, recortando detrás o palabras de sus bloques de madera para volver a utilizarlas.

Johann Gensfleisch zum Gutenberg, nacido a finales del siglo XIV y fallecido en 1468, originario de Maguncia (Alemania), fue el pionero en reunir complejos conocimientos, además de sistemas y subsistemas, necesarios para imprimir un libro tipográfico en torno al año 1450. Johann Gutenberg fue aprendiz de orfebre, donde desarrolló las habilidades metalistería y grabado, gracias a los cuáles supo fabricar los tipos.

En septiembre de 1428, fue desterrado de Maguncia por una lucha de poder, gracias a la cual se forzó una emigración y, por tanto, difusión del arte de la imprenta a lo largo del Rin y luego por toda Europa. Tardó diez años en hacer su primera impresión y veinte en imprimir su primer libro tipográfico: la “Biblia de las cuarenta y dos líneas”. Gutenberg eligió el estilo de letra cuadrada y compacta que habitualmente usaban los escribas alemanes de aquella época. A principios del siglo XIX, utilizaba un punzón de acero para estampar la forma de la letra en una matriz de latón más blanda.

La impresión con bloques de madera siguió siendo popular entre los chinos, porque para ellos la alineación de los caracteres no era crucial y resultaba impensable mantener en orden los más de cinco mil caracteres básicos. En cambio, por la necesidad de alineación exacta y el modesto sistema alfabético de alrededor de dos docenas de letras, la impresión de texto con tipos independientes, móviles y reutilizables resultaba muy conveniente en Occidente.

La invención de la imprenta

Para crear la impresión tipográfica fueron necesarios una serie de pasos, tales como elegir un estilo de letra. Gutenberg escogió una letra cuadrada y compacta, que habitualmente usaban en aquella época los escribas alemanes. Este tipo de letra estaba tan bien hecha, que apenas se distinguía de la buena caligrafía.

1440 fue el año en que se inventó la imprenta. Entre los primeros ejemplos que se conservan de diseño tipográfico e impresión, figuran un poema alemán sobre el Juicio Final, cuatro calendarios y una serie de ediciones de una gramática latina de Donato. Los primeros ejemplares con fecha son las cartas de indulgencia expedidas en Maguncia en 1454. Tras esto, Gutenberg quiso imprimir una Biblia, la de cuarenta y dos líneas.